Melba Segura honra a su hija Alexandra cumpliendo su último plan para el Día de las Madres
“Las palabras divinas me sirven de inspiración para decirte que antes vivías con nosotras —tu madre, tu abuela, tu madre Arelis— y ahora, vives dentro de nosotras”. Con estas palabras, Melba Segura de Grullón enfrentó este domingo su primer Día de las Madres sin su hija Alexandra, una de las más de 200 víctimas del colapso del techo en la discoteca Jet Set, ocurrido el pasado 8 de abril.
En una emotiva publicación, una de las pocas compartidas desde la tragedia, Melba reveló que decidió mantener los planes que Alexandra había dejado organizados para la ocasión: un almuerzo familiar con menú definido, lista de invitados completa y todo dispuesto con la meticulosidad que caracterizaba a su hija.
“Como siempre, este domingo 25 está todo arreglado y en tu nombre todo seguirá así, como lo tenías dispuesto. Vamos a hacer el BBQ en casa de Diana con la carne del pedido que dejaste ordenado, y estarán todos los que tenías en tu lista de invitados”, escribió la madre en una carta pública.
Alexandra Grullón Segura, hija de Melba y del fallecido empresario Alejandro Grullón, fundador del Grupo Popular, se había encargado cada año de organizar esta celebración para su madre, su abuela Petra y Arelis —la madre de los hijos de su esposo Eduardo—, procurando siempre sorprenderlas y cuidando cada detalle.
“Hacías lo imposible para que nunca nos enteráramos de los preparativos… porque las homenajeadas podíamos tumbarte el pulso si queríamos cambiar algo. Al fin y al cabo, la fiesta era nuestra, y eso nos daba el derecho a decidir”, escribió Melba con ternura.
La tragedia también arrebató a la familia Grullón a Eduardo Grullón —tercer hijo del primer matrimonio de Alejandro Grullón—, su esposa Jhoanna, y a Eduardo Guarionex Estrella, esposo de Alexandra e hijo del ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella. Eduardo y Alexandra se habían casado apenas en julio de 2024.
Este Día de las Madres, la familia honró la memoria de Alexandra celebrando la vida, como ella misma lo había planeado, en medio de un dolor que aún se siente profundo y colectivo.