La violencia obliga a más de un millón de haitianos a abandonar sus hogares

La violencia obliga a más de un millón de haitianos a abandonar sus hogares
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A un año del primer despliegue de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) en Haití, autorizada por las Naciones Unidas, la violencia continúa creciendo y dejando cicatrices profundas en la población. Más de 1.3 millones de personas —el 11% de la población haitiana— han tenido que huir de sus hogares, enfrentando desplazamientos múltiples, hambre, incertidumbre y una amenaza constante de muerte.

Las cifras son estremecedoras: 2,680 personas asesinadas y 957 heridas en lo que va de año, según datos recientes de la ONU. Pero detrás de cada número hay una historia rota.

“Vivía bien en mi barrio, era tranquilo. Luego llegaron los bandidos. Empezaron a disparar. Salimos corriendo. Una bala le atravesó la cabeza a mi hermano de 19 años. Desde entonces, estamos huyendo”, contó a Human Rights Watch un estudiante de ingeniería civil de 23 años, desplazado desde Puerto Príncipe hasta Cabo Haitiano.

Las historias se repiten: mensajes amenazantes enviados por WhatsApp, barrios enteros incendiados, niños asesinados o reclutados por bandas criminales, mujeres violadas, padres desaparecidos. En cada testimonio, el dolor y la pérdida. Pero también, el miedo constante de que la violencia alcance los pocos refugios improvisados que ahora sirven de hogar.

De acuerdo con Human Rights Watch, la situación ha rebasado todos los límites. El desplazamiento interno en Haití alcanzó niveles nunca antes registrados, con más de 246 refugios informales donde se hacinan familias enteras, muchas veces en escuelas o edificios públicos sin servicios básicos. Solo en estos refugios, más de 8,400 personas viven en condiciones de hambruna.

El drama humanitario no es nuevo, pero sí cada vez más complejo. Mientras la Misión Multinacional, encabezada por Kenia, intenta cumplir con su mandato de apoyo a la seguridad, la falta de personal (apenas 991 agentes de los 2,500 prometidos), fondos y equipamiento limita gravemente su capacidad de proteger a la población.

“Los países miembros de la ONU deberían reforzar de inmediato la MSS”, urgió Nathalye Cotrino, investigadora de Human Rights Watch, quien además pidió al Consejo de Seguridad convertir la misión en una operación formal de las Naciones Unidas, con todos los recursos y competencias necesarias.

Cuerpos sin vida en las calles, casas en llamas, el hedor insoportable del miedo. Así describen muchos de los entrevistados lo que dejaron atrás. Hoy, en ciudades como Cabo Haitiano, aún no encuentran paz. Temen que la violencia los persiga. Temen no volver a casa. Temen que el mundo no escuche.

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